
¿Quién no se ha preguntado por qué hay gente que nos cae mal y porque nosotros le caemos mal a algunos?
Si cada uno de nosotros hiciera un análisis, una crítica verdadera de nuestras propias personalidades, de nuestra manera de relacionarnos con el resto, me pregunto si la mayoría aprobaríamos el examen o nos llevarían un rojo en la libreta. ¿Somos como somos o como queremos ser? Si tenemos muy claro lo que es ser simpático, popular, ¿por qué no siempre lo somos? ¿Por qué si nosotros mismos nos consideramos gente buena onda, hay mucha gente que no nos traga? ¿Qué hace que yo sea antipática o insoportable para otro?
Primero lo primero, lo más probable es que si yo le caigo mal a alguien es porque ese alguien también me cae mal a mí. ¿O no? ¿Acaso alguien a quien yo no soporto, podría apreciarme o ignorar mi repudio? Las personas somos muy distintas y por eso es que buscamos entre todos, a gente que piense parecido, que se ría de las mismas cosas, que comparta cosas en común con nosotros. Pero hay algo curioso y me pongo de ejemplo, la gente que me cae mal no es tan distinta a mí. No es que yo sea rosa y ellos sean azul. De hecho creo que a veces de las coincidencias nace la distancia. Tal vez el hecho de sentirnos parecidos nos produce envidia o miedo o incomodidad. O tal vez en esas coincidencias hay una sola diferencia que es tan marcada, tan estricta que nos separa a velocidades increíbles.
Ahora, también estamos las brujas, que percibimos sin siquiera cruzar palabra cuando una persona ya nos cae mal. La manera de sentarse, de vestirse, de fumar, de reírse, pueden ser señales suficientes como para que yo diga ¿quién es esa idiota? Lo sé, lo sé, sé que no es bueno sacar conclusiones apresuradas pero las personas somos así y sobretodo las mujeres. Por supuesto que muchas veces me he tenido que tragar mis palabras y hoy tengo grandes amigos que a primera impresión me parecieron mamarrachos. Pero en otras oportunidades no me he equivocado. He sentido la mala piel, la energía fea, el roce de polos.
Ahora, yo soy conciente que a mucha gente no le caigo bien y tengo que preguntarme ¿por qué si a mucha sí le caigo bien a otra no? ¿Tiene que ver solo con lo que percibe el otro o acaso yo me esfuerzo por caer mal? Y ¿si me encontrara con alguien igualita a mí, sería mi mejor amiga o mi peor enemiga?
Voy a poner un ejemplo inventado, y les contaré sobre una de las personas que puede caer mal, tal vez con ese ejemplo pueda explicar mi teoría. Laura me cae mal porque no confío en ella, porque sus amigas me parecen unas estúpidas, porque no soporto la manera que tiene de comer y su timbre de voz. No la soporto porque siempre quiere caerle bien al resto y la verdad es que lo logra y tengo que confesarlo, a mí me cuesta caer bien, ser simpática, entonces algo de envidia hay. Laura me cae mal porque "compite" conmigo y yo con ella. Porque a veces quisiera saber dónde miércoles consigue esa ropa tan bonita. Laura me cae mal porque siento que yo no le doy miedo, que a veces hasta me ningunea. Laura me cae mal porque no se enternece ni con los animales ni con los niños y porque se hace saber un poco de todo, cuando en realidad sabe un poco de algunas cosas (aunque yo quisiera decir que no sabe nada de nada, pero estaría mintiendo). Laura me cae mal porque me parece una arribista, porque tiene una fijación con lo externo y porque siento que envidia a la gente que puede ver más. Laura me cae mal porque le tengo celos y porque a veces me hace sentir chiquitita. Me cae mal porque a veces hasta me cae bien y sé que podemos llegar a tener conversaciones simpáticas. Me cae mal porque si no me cayera mal, me podría caer muy bien.
Y con esa frase empiezo mi teoría. Creo que uno elige así porque sí, quién te cae bien y quién no. Creo que la persona que hoy mejor te cae, mañana te puede parecer una niña sin control, y luego de un tiempo, una tierna de nuevo. Creo que todos podemos ser muy simpáticos y provocar empatía con el resto pero también creo que es una decisión nuestra ser o parecer amables ante alguien. A veces nosotros de entrada decidimos caerle mal a ciertas personas, como si hubiera placer en ello. No es cuestión de carne, no es cuestión de piel, es cuestión de elección.
¿"Esa persona" les cae bien o mal? ¿Y por qué les cae bien o mal? ¿Por carne o elección?
No hay comentarios:
Publicar un comentario